domingo, 25 de diciembre de 2016

Bienvenidos a mis rompecabezas favoritos

Los rompecabezas (así llamados en castellano, trencaclosques en catalán) han sido siempre mi debilidad. De pequeño y con sólo 5 años, cayó en mis manos un cubo de rubik, y yo creo que ahí precisamente empezó mi perdición por este tipo de juegos. Tardé años en controlar este aparato y conseguir emparejar todas las caras del mismo color, y aunque mi nivel no llega para salir en la tele como tantos otros, sí que me sentí muy orgulloso al fin de haber conseguido superar mi propio reto personal.


Pero no sólo me apasioné con el cubo de rubik; cualquier puzzle infantil era bueno para llamar mi atención y hacerme dejar lo que estuviera haciendo para intentar montarlo, y conforme fui creciendo empecé a sentir una gran emoción conforme iba haciendo mis desafíos más difíciles: puzzles de 100 piezas, de 500, de 1000... hasta 3000 ha llegado mi obsesión, fíjate lo que te digo.
Y ahora, con la tecnología digital, las cosas se me han puesto más al alcance de la mano que nunca. Cualquier dispositivo que se precie tiene una buena cartera de juegos instalados, y la mayor parte de las veces gratuita, que me permite poder llevar mi afición conmigo a cualquier parte que vaya. Ahora, no hay ningún problema para hacer un puzzle en cualquier sitio que te apetezca: esperando el autobús, en un atasco de carretera, tomando un café en tu bar favorito o incluso escuchando a un petardo de turno, al que la educación no te permite mandar a paseo pero que no se siente menospreciado u ofendido si te pillas el móvil y haces como que le escuchas.
En realidad, para mí los rompecabezas son, más que juegos en particular, problemas, acertijos o enigmas en un sentido más general. Sudokus, crucigramas, tres en raya, tangram... todo ello me fascina, y lo mejor es que nuestra cultura milenaria hace que podamos disfrutar de esta clase de juegos procedentes de cualquier parte del mundo. Por eso, ahora y gracias a Internet y a la tecnología móvil, podemos conocer un montón de formas diferentes de rompecabezas, y echar un vistazo al ingenio de algunos países asiáticos, que fueron cuna de sabios y de culturas mucho más desarrolladas que las occidentales.
Y ahora, no dejéis de visitarme y descubrir el maravilloso mundo de los trencaclosques, jeje.

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